16 Mar Desensibilización y reprocesamiento por los movimientos oculares (EMDR)
El EMDR es un modelo de terapia psicológica. Sus siglas significan Desensibilizacion y Reprocesamiento por el Movimiento Ocular (Eye Movement Desensitization and Reprocessing).
Este modelo permite tratar distintos trastornos a nivel psicológico, pero en su inicio fue utilizada para dar tratamiento a aquellas personas con Trastorno de Estrés Postraumático. A medida que fue pasando el tiempo los terapeutas comenzaron a aplicarla en otras patologías como fobias, duelo, ansiedad, depresión, adicciones, autoestima, teniendo excelentes resultados.
El EMDR utiliza los movimientos oculares para lograr la estimulación de los hemisferios cerebrales para acceder a las memorias emotivas que se guardan en el hipocampo, permitiendo resignificar las experiencias traumáticas. Así cuando la persona, recuerde dicha situación, no le genere emociones, pensamientos o conductas negativas, sino que se transforme en un episodio dentro de su vida, pero sin la carga emocional negativa que tenía en un inicio.
Estudios realizados con pacientes tratados con EMDR han mostrado que los tratamientos suelen ser más breves y con resultados duraderos en el tiempo versus las terapias tradicionales.
Las bases teóricas son científicas y sus procedimientos son validados por su eficacia. Los estudios utilizan dentro de los procedimientos Resonancias Magnéticas para constatar los efectos a nivel neurológico de la terapia. Por esta razón es que la OMS (Organización Mundial de la Salud) el año 2013, señaló que la terapia EMDR es recomendada para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático por sobre otras terapias.
FASES DE LA TERAPIA
1. Historia y Planificación
La primera fase consiste en realizar una historia clínica y de vida del paciente para posteriormente, entre el terapeuta y el consultante, planificar el tratamiento.
Esta etapa es para evaluar la idoneidad del tratamiento para el abordaje de la problemática del paciente.
El EMDR permite que rápidamente aparezcan recuerdos de experiencias traumáticas o de traumas psicológicos, que no habían sido detectados por el paciente generándole un nivel de perturbación importante por la información que estaba reprimida. Junto con eso comienza a experimentar pensamientos, emociones o sensaciones físicas, probablemente las mismas que sintió en el momento en que se generó el trauma.
Si el paciente cumple con los criterios para la aplicación del EMDR se busca identificar los acontecimientos traumáticos que le generan la sintomatología y el malestar psicológico en el presente. Se eligen los más importantes para poder comenzar con el tratamiento y ayudar al paciente a que pronto pueda sentirse mejor.
Posteriormente, debe elaborarse un plan de tratamiento que involucre aspectos del pasado, presente y futuro. En el pasado se buscan aquellos acontecimientos que pueden haber llevado al paciente a su disfunción actual. Luego se exploran qué elementos promueven hoy la perturbación. Finalmente, en el futuro, se pretende instalar un patrón de cognición positivo, una creencia positiva de sí mismo, para establecer respuestas más adaptativas.
2. Preparación
El objetivo de la segunda fase es preparar al paciente. Como ocurre en todo tipo de terapia psicológica se debe generar un vínculo entre terapeuta y paciente con el fin que este se sienta seguro y en confianza para enfrentar los acontecimientos que le generan un gran impacto emocional. Además, se exponen las bases de la terapia EMDR y se define el tipo de estimulación bilateral que se aplicará, puede ser visual, táctil o auditiva, la cual será elegida por ambos.
3. Evaluación
Esta etapa de EMDR tiene como objetivo acceder al recuerdo traumático, lo que implica poder descubrir los pensamientos, emociones y sensaciones físicas que se despiertan al conectarse con la experiencia. El terapeuta deberá preguntar qué imagen asocia al acontecimiento traumático y cuáles son los pensamientos que aparecen ante esta imagen. Para sustituir esa cognición negativa se le pedirá que busque algún pensamiento positivo. El pensamiento elegido debe obligatoriamente representar lo que el paciente desearía pensar sobre el acontecimiento vivido o sobre si mismo, ya que, los incidentes traumáticos tienden a causar creencias negativas sobre la autorreferencia.
Por último, la persona identifica aquellas emociones y sensaciones físicas que aparecen ante el suceso traumático.
4. Desensibilización
Ya teniendo claras las emociones, pensamientos y sensaciones físicas que aparecen ante la experiencia traumática, se le pide a la persona que se contacte con el suceso traumático, permitiendo que aparezcan los pensamientos, emociones y sensaciones físicas asociadas a dicho recuerdo.
Posteriormente, se comienza la estimulación bilateral. Esta consiste en mover dos dedos frente a los ojos del paciente a una distancia adecuada para que no le provoque mareos. Los movimientos son rápidos y se realizan aproximadamente por 40 segundos. El paciente deberá seguir con sus ojos, pero sin mover su cabeza, los dedos del terapeuta. Terminado esto se le solicita que exprese los pensamientos, emociones y/o sensaciones físicas que aparecieron durante esta tanda de estimulación.
5. Instalación de la Cognición Positiva
En esta etapa el objetivo consiste en asociar la cognición positiva con el suceso traumático. Se le pide al paciente que traiga la imagen de la experiencia traumática a su mente y la asocie con la cognición positiva, mientras se vuelve a realizar una tanda de estimulación bilateral, pero más corta que la anterior, aproximadamente 12 movimientos.
6. Escaneo Corporal
El escaneo corporal corresponde a la etapa del EMDR en que la persona debe explorar si todavía siente alguna sensación física que le genere malestar. Si el malestar aún persiste deberá retrocederse en el proceso hasta que estas desaparezcan.
7. Cierre
El cierre es la fase en que el terapeuta debe exponer los posibles efectos que pueden aparecer posterior a la sesión. Es frecuente que aparezcan nuevos pensamientos, asociaciones, pesadillas. Para que el paciente lo pueda tolerar, el terapeuta le entrega una serie de herramientas de autocontención para que pueda aplicar en esos momentos.
8. Reevaluación
La reevaluación permite conocer la eficacia de la sesión anterior y cómo se sintió el paciente durante el periodo entre sesiones. Además, permite establecer cuando es necesario retomar alguna etapa del protocolo o si la terapia se da por concluida.
Anita Andrea De Los Ríos
Psicóloga
Especialista en EMDR