17 Mar Concepto de mediación cognitiva, emocional y social
Aprender es una de las tareas más importantes para el hombre siendo éste un proceso que dura toda la vida. Supone una serie de procesos psicológicos que pueden ser concebidos unitaria e integralmente como capacidades y emociones. Su base es el sistema nervioso, particularmente el cerebro. Estos procesos psicológicos se comprenden y analizan dentro del modo de vida del ser humano, específicamente a través de la correspondencia entre su estructura biológica y el mundo en que habita y construye con otros. Esto implica que el aprendizaje no puede explicarse unitariamente en términos mentales, emocionales, físicos o contextuales ya que, para que haya aprendizaje, estos elementos deben actuar en forma integrada.
La base fisiológica del aprendizaje es la plasticidad cerebral, el fundamento mental lo constituyen las facultades cognoscitivas que están compuestas por procesos psicológicos inferiores como percepción, imaginación, memoria, atención y procesos psicológicos superiores como formación de conceptos, juicios y razonamiento; las emociones y sentimientos constituyen el factor emocional ya sea facilitando o dificultando el proceso y el elemento social, que se encuentra presente en el contexto cultural que rodea al sujeto donde cohabita otros seres humanos dentro de una cultura.
Por lo tanto, “el proceso de aprendizaje es el modo en que éste tiene lugar y supone principalmente las capacidades y actividades por medio de las cuales el conocimiento es adquirido, originada la habilidad e incorporados los hábitos, actitudes e ideales”. (Kelly, 1982:244).
Actualmente, se considera que el aprendizaje para ser verdadero y duradero debe incorporar al alumno como sujeto activo en este proceso, aprovechando sus conocimientos previos para anclar en ellos el nuevo conocimiento adquirido. El maestro se convierte en guía del aprendizaje que el alumno va descubriendo e interiorizando y relacionándolo con lo que ya conoce. El alumno critica, opina, argumenta, y se convierte así en generador y gestor de su propio conocimiento, es decir, aprende a pensar con autonomía; esto implica que aprende a elaborar, relacionar, organizar y almacenar información presente en su contexto cultural lo que lo que llevará una reestructuración de sus conocimientos, afectos y emociones.
A partir de este planteamiento el concepto de aprendizaje lo podemos caracterizar como un proceso complejo y dinámico que en el alumno:
- Implica una actividad constructiva.
- Se construye una representación interna.
- Se establecen relaciones entre la nueva información y los conocimientos previos.
- Se construye una red de conocimientos y significados.
- Se activan estrategias de adquisición, almacenamiento, codificación, recuperación y metacognitivas.
- Interviene la memoria, los esquemas de conocimiento, las emociones, los sentimientos y los afectos.
- Inciden las variables de la tarea, del docente y del alumno.
- Se orienta hacia objetivos determinados.
Sin embargo, para que este aprendizaje cognitivo emocional y social se desarrolle, el docente debe transformarse en un tutor-mediador y trabajar con el alumno sobre la base de un proceso de mediación.
El proceso de mediación consiste en que el mediador establece con el alumno una relación bidireccional afectiva y social de respeto, cooperación, intencionalidad y reciprocidad en el proceso de construcción del conocimiento, donde ambos interactúan a través de un diálogo que debe mantenerse sobre la base de los siguientes principios:
- Establecer un clima relacional, afectivo y emocional basado en la confianza, la seguridad y la aceptación mutuas y, en el que tengan cabida, la curiosidad, la capacidad de sorpresa y el interés por el conocimiento por sí mismo.
- El mediador no es un mero transmisor de conocimientos. Él o ella pasan a ser un experto que crea y recrea condiciones que permiten al alumno razonar, promueve la construcción y modificación de estructuras cognitivas y emocionales y genera nuevos significados en la transmisión de la información, es decir, permite que el mediado se relacione de un modo diferente con la realidad.
- Cuando el mediado escucha, percibe y comprende el significado del discurso del mediador, adopta una actitud activa y responsiva hacia él y la actividad involucrándose activamente en su aprendizaje; concuerda o disiente (en todo o en parte), aumenta y aplica la información y se prepara para la ejecución de la tarea.
- El mediador provoca un conflicto cognitivo y emocional en el alumno; de esta manera, se establecen puntos de vista divergentes acerca de problemas complejos que no tienen solución inmediata ya que, en el proceso de mediación, no existen verdades incuestionables; de esta manera, se involucra al alumno en un diálogo cuyas voces trascienden los mundos diferentes de mediador y mediado.
- El mediador trabaja con el alumno sobre la base de procesos no observables en forma directa como son el pensamiento, las actitudes, las creencias y las percepciones de este sobre la realidad cultural, social y emocional que lo rodea.
- Todo alumno puede construir conocimiento sobre la base de conocimientos y experiencias previas y de interacciones con otros y con el entorno que no son mediadas, sin embargo, los procesos de mediación actúan como variable estructurante y modificable de la cognición y estados emocionales debido a la compleja dinámica de intercambios que se establecen durante la interacción entre mediador y mediado. El aprendizaje, organizado a través de procesos de mediación, se convierte en desarrollo mental y afectivo-motivacional poniendo en marcha una serie de procesos evolutivos.
- El mediador, como guía del proceso de aprendizaje, debe focalizar los procesos de interacción cooperativa en la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) del mediado. Esta zona se refiere a “la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz” (Vygotsky citado por Baquero, 2009:137) para en el futuro próximo poder realizarlo en forma autónoma.
- El trabajo en la Zona de Desarrollo Próximo, como espacio para realizar el proceso de mediación, puede tener distintas finalidades: puede referirse a la solución de un problema cognitivo, a la ejecución deseable de una tarea, a un proceso formativo moral o en valores o a un problema emociona.
De acuerdo con lo expuesto, se concluye que para que pueda realizarse un proceso mediacional se necesita al menos la existencia de:
- Sujetos participantes en la interacción.
- Finalidad de la interacción.
- Objeto de la interacción devenido en problema que puede resultar más o menos definido y compartido.
- Un tipo peculiar de interacción entre los sujetos.
- Un modelo o patrón de cooperación a suministrar (Labarrere, 2003).
Carmen Dora Julio Graf
Neurosicoeducadora
Directora Cerebrorienta
BIBLIOGRAFÍA
Baquero, R. (2009) Vigotsky y el aprendizaje escolar. Editorial Aique, Buenos Aires, Argentina.
Kelly, W.A. (1982) Psicología de la educación. Editorial Morata. Ediciones Morata S.A. Madrid.
Labarrere, A. (2003) Interacción en la Zona de Desarrollo Próximo: ¿Qué puede ocurrir para bien y qué para mal? Proyecto ARGOS. Instituto de Ciencias Pedagógicas – ICCP. [En línea]:
<http://ciberdocencia.gob.pe/index.php?id=379&a=articulo_completo>